No hay que presentarse, sabes mi historia, me conoces, conoces a mi gente, a mi entorno, mis proyectos...pero todo eso es ínfimo...lo que en verdad importa es cuanto te quiero, y lo bien que me hace tenerte cerca, compañero.
Eres de los pocos con quien las risas espontáneas saben mejor y plenamente sinceras, es nuestra esperanza la que nos hace ser tan similares/distintos; las ganas que tienes de ser mejor, conmueven a cualquiera (aunque para mi eres una de las personas más buenas y grandiosas que he conocido), ¡cuanto te admiro!.
Agradezco todo lo referido a tu presencia, agradezco haberte conocido, haber terminado y habernos vuelto a encontrar...por la eterna simpatía, por los ideales comunes, por los lugares comunes.
Cada vez que mencionas que algunas lozas te tratan de malo... me dan ganas de dos cosas:
-En primer lugar, de sacarles la mierda.
-En segundo, de abrazarte y decirte lo más dulcemente posible que no lo eres, que nunca lo fuiste, que no lo serás..
Todos cometemos errores, tú no has sido ni el último ni el peor, pero aunque lo fueras, ten la seguridad que estaría a tu lado, porque "en la calle codo a codo, somos muchos más que dos".
Volver a la simpleza, ahí estará el secreto.
Mi querido hermano, camarada, compañero... si pudiera llenarte de alivios, lo haría, haría lo que fuese para eso; y si existe la posibilidad de transformarnos en golondrinas... lo intentaré y así de paso, construyes tus sueños desde la perspectiva de aquel romántico pajarito inspirador de tu lado más sensible, de ese que ya no extraño, porque lo volví a ver, pero desde otra vereda.
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